Tres gases, tres lógicas
El gas de asistencia expulsa el metal fundido, protege la óptica e influye en la química del corte. Elegir mal el gas supone, en el mejor de los casos, un canto ennegrecido; en el peor, la mitad de velocidad y el doble de coste.
Oxígeno (O₂): la opción del acero al carbono
- La oxidación exotérmica con el hierro aporta energía y eleva notablemente la velocidad en acero al carbono grueso
- Deja un canto oxidado (oscuro): tenerlo en cuenta antes de soldar o recubrir
- Coste de gas bajo y presión moderada
Nitrógeno (N₂): inoxidable y aluminio
- Soplado inerte, sin reacción: canto brillante sin óxido, listo para soldar
- Requiere alta presión (15–25 bar) y alta potencia; gran consumo y mayor coste
- La única respuesta para piezas vistas de inoxidable de gama alta
Aire: la opción económica
- Alrededor de 78 % N y 21 % O, el coste más bajo (basta un compresor con secado y filtración)
- Excelente para acero al carbono fino, galvanizado y aluminio en volumen
- Debe estar seco y libre de aceite, o se resienten la vida de la óptica y la calidad del canto
| Gas | Mejor para | Canto | Coste/m |
|---|---|---|---|
| Oxígeno | Acero al carbono medio y grueso | Oxidado oscuro | Bajo |
| Nitrógeno | Inoxidable / aluminio | Brillante sin óxido | Alto |
| Aire | Chapa fina en volumen | Moderado | El más bajo |
En la práctica, un taller combina los tres según el tipo de trabajo. Elija en función del material, el espesor, la exigencia estética y el coste de gas por metro, no solo de la velocidad de corte.
